domingo, 13 de abril de 2025

DE CUANDO LOS DOCENTES, EN SU DÍA, DEBEN HACER LA TAREA Y NO PUEDEN USAR LA ¨IA¨

 

Por: Mateo Sebastián Silva-Buestán


#parati#viral#dehasgtag#dejadeleeresto


No es este un discurso cansón sobre las responsabilidades dizque cívicas de la ciudadanía, ni tampoco una arenga sobre la mejor -o la menos peor- decisión que debemos tomar. El texto comprende, sencillamente, una serie de mal amalgamadas ideas.  

Cada 13 de abril se celebra, en Ecuador, el Día del Maestro. Esta fecha fue planteada en honor al natalicio de Juan Montalvo, dicho ilustre y letrado personaje del siglo XIX de este maltrecho y resquebrajado país. Ese mismo, apuesto que ya lo recordó, el que mató con su pluma a nuestro conservador amigo: Gabriel García Moreno.   

Este domingo, además de citada conmemoración, algunas instituciones educativas son escenario del balotaje entre dos modelos políticos. Por un lado, el uno, que históricamente ha maldecido y ha mantenido al país en las cloacas, en una situación de profundo desespero, desazón, desesperanza y pobreza, que ha permitido y ha gozado del abuso por parte del patrón, ¿por quién más sino?; por otra parte, el otro, que es el adecuado. Ya depende de cada lector cavilar, sesudamente, sobre cuál es cuál.  

De vuelta a las meditaciones didácticas. He aquí el proceso pedagógico que se debe seguir para un correcto sufragio:

 

Anticipación: reflexión del voto.

Construcción: ir a votar, doblar la papeleta y asegurarse de botar al cartón, perdón: en el cartón (fe de erratas).

Consolidación: (además de emplasticar el certificado) esperar que las políticas no continúen desangrando, parcelando, hacendando, sometiendo, vendiendo, asesinando a este pedazo de tierra llamado Ecuador.

 

Lástima que para esta compleja empresa no se pueda usar, como es mala costumbre, la IA.

Y ya a manera de burlesco colofón: Mi laptop lo mató.


sábado, 12 de abril de 2025

A MANERA DE JUSTO HOMENAJE Y MERECIDA PLEITESÍA, EXCELSOS VERSOS EN HONOR A LA ¨FERMOSÍSIMA¨ SANTA ANA DE LOS RÍOS DE CUENCA: ¡MALDITA CIUDAD!

 


Por: Mateo Sebastián Silva-Buestán

 

Voy, beodo, deambulando por tus adoquinadas callejuelas,

centenares de centenarios tejados me juzgan desde lo alto,

aquellos emperifollados balcones me miran, oblicuos, con desdén

y las bíforas ventanas de tus ilustres casas,

que albergaron a tantos egregios y excelsos,

se cierran, presurosas, con mi agitado paso.

 

Mi calzado no es digno de tu soberbio piso,

siento mis pies arder con cada zancada dolorosa que doy;

escucho, en ese momento de euforia y candidez,

miles de voces alertarme desde el inframundo,

hombres enterrados, con engaños, bajo tu suelo putrefacto,

clamores de auxilio, misericordia, protesta y oración.

 

Entre tanta elegancia y arquitectónica belleza

un antiquísimo fumadero de opio me invita a pasar;

en sus adentros alcanzo a percibir, además de la humareda,

la desdicha, la falsa humildad y la mojigatería:

tu reina, totalmente ebria, sobre las piernas de tu obeso alcalde

y a tu obispo dar un profundo ósculo en las posaderas de la mórbida meretriz de turno.  

 

De vuelta a las estrechas y resbalosas aceras,

la cabeza de un rampante león se me asoma en el dintel de cada puerta,

  le grito: no soy uno de tus hijos de alta alcurnia o digno linaje.

Y en precipitada carrera voy en busca de uno de tus ríos más cercanos;  

su perfumado mal aire me despierta del letargo ocasionado por el opio,

me sumerjo y desvanezco en sus pedregosas corrientes.