Por:
MSSB
Y aquel virgen rejunte de palabras
al que, de lejos, se conoce como verso;
esas bellas líneas grisáceas que
solo habitan en los labios de las musas,
que revolotean, oníricas, en exiguos intelectos furtivos,
indecible sinestesia que sus trazos transmutan,
diáfana casta alcurnia de líricas prodigiosas.
Y yo triste humano contemplo, de mi pluma, el verso
inacabado,
el verso insatisfecho que sufre converso en decadente,
que me mira fisgón, con saña y mofa.
Con sarcasmo que lastima:
¡Inenarrable el verso y el poema!
Impureza, suciedad, hediondez,
angustia eterna del mohíno y simple ¨poeta¨.

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